




Cada puerta dividida en dos y preparada con gesso y pigmentos, adquiriendo el color deseado.
Cuando vi que era difícil de transportar, entre otras cosas por el peso, decidí recortarle la parte de atrás. Al quitarle el tablero, descubrí el cartón que tiene de relleno, a modo de panal de abeja y encajado en algunos casos de forma irregular, por haberlo tenido que meter de la mejor manera cuando se hizo la puerta.
Esto fue un recurso inesperado, que me sugirió otras posibilidades de enfoque de mi proyecto.
En principio pensé trabajar en un retrato que según en la cara del panal de cartón que la pintara, podría verse de diferente forma, según el ángulo desde el que se observara, incluso en cada uno de los lados hacer una expresión diferente. Creo que es un proyecto ambicioso que aún no he intentado hacer, quizá lo deje para otro momento.
También he pensado hacer jabón de colores y experimentar con el resultado que vaya adquiriendo. Mi propósito es comenzar este fin de semana y ver cómo se me da el invento.
A los interesados, ya os seguiré contando.
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